José de Acosta, Historia natural y moral de las Indias,
in Obras escogidas, in Biblioteca de autores españoles, LXXIII,
Madrid 1954.

Limiti della scienza
naturale

“Siendo
así que en las causas naturales y físicas no se ha de pedir regla infalible y
matemática, sino que de ordinario y muy común eso es lo que hace regla…” L.
II, c. VIII, p. 46.

L’importanza dell’aria per
la salute

“Está
claro que de los elementos ninguno participamos más a menudo, ni más en lo
enterior del cuerpo, que el aire. Este rodea nuestros cuerpos, éste nos entra
en los mismos entrañas y cada momento visita el corazón, y así le imprime sus
probiedades. Si es aire corrupto, en tantico mata; si es saludable, repara las
fuerzas; finalmente, sólo el aire podemos decir que es toda la vida de los
hombres” p. 52.

Come gli indios cacciavano
la balena

El
estilo que tienen, según me refirieron personas expertas, los indios de la
Florida, donde hay gran cantidad de ballenas, es meterse en una canoa o
barquilla, que es como un antesa, y bogando llegase al costado de la ballena, y
con gran ligireza salta, y sube sobre su cerviz, y allí caballero, aguardando
tiempo, mete un palo agudo y recio, que trae consigo, por la una ventana de la
naríz de la ballena; llamo naríz a aquelle fístula por donde respiran las
ballenas; luego le golpea con otro palo muy bien, y le hace entrar bien profundo.
Brama la ballena, y da golpes en la mar, y levanta montes de agua, y hundese
dentro como furia, y torna a saltar, no sabiendo qué hacerse de rabia. Estáse
quedo el indio y muy caballero, y la enmienda que hace de mal hecho es hincarle
otro palo semejante en la otra ventana, y golpearle de modo que la tapa del
todo, y le quita la respiración; y con esto se vuelve a su canoa, va así dando
cuerda a la ballena. La cual, mientras está en mucha agua, da vueltas a una
parte y a otra, como loca de enojo, y al fin se va acercando a tierra, donde
con la enormedad de su cuerpo presto encalla, sin poder ir ni (73) volver. Aquí
acuden gran copia de indios al vencido para coger sus despojos. En efecto, la
acaban de matar, y la parten y hacen trozos, y de su carne harto perverse,
secándola y moliéndola hacen ciertos polvos que usan para su comida, y les dura
largo tiempo”. L. III, c. XV, pp. 73-74.

Considerazioni sulla coca

Es
pues, la coca tan preciada una hoja verde pequeña que nace en unos arbolillos
de obra de un estado de alto; críase en tierras calidisimas y muy humedas; da
este árbol cada cuatro meses esta hoja, que llamano allá tres mitas. Quiero
mucho cuidado en cultivarse (116) porque es muy delicada, y mucho más en
conservarse después de cogida. Métenla con mucho orden en unos cestos largos y
angostos, y cargan los carneros de la tierra, que van con esta mercadería a
manadas, con mil y dos mil y tres mil cestos. El ordinario es traerse de los
Andes, de valles de calor insufrible, donde lo más del año llueve; y no cuesta
poco trabajo a los indios, ni aun poca vidas su beneficio, por ir de la sierra
y temples fríos a cultivalla, y beneficialla y traella. Así hubo grandes
disputas y pareceres de letrados y sabios sobre si arrancarían todas las
chacaras de coca; en fin han permanecido. Los indios la precian sobremanera, y
en tiempo de los reyes Ingas no era lícito a los plebeyos usar la coca sin
licencia del Inga o su gobernador. El uso es traerla en la boca y mascarla
chupandola: no la tragan; dicen que les da gran esfuerzo y es singular regalo
para ellos. Muchos hombres graves lo tienen por supersitición, y cosa de pura
imaginación. Yo, por decir verdad, no me persuado que sea pura imaginación,
como es con un puño de coca caminar doblando jornadas, sin comer a veces otra
cosa, y otras semejante obras.

La
salsa con que la comen es bien conforme al manjar, porque ella yo la ha
probado, y sabe a zumaque, y los indios la polvorean con ceniza de huesas
quemado, y molidos, o con cal, según otros dicen. A ellos les sabe bien, y
dicen les hace provecho, y dan su dinero de buena gana por ella, y con ella
rescatan, como si fuese moneda, cuanto quieren. Todo podría ben pasar si no
fuese el beneficio y trato de ella con riesgo suyo y ocupación de tanta gente.
Los señores Ingas usaban la coca por cosa real y regolada, y en sus sacrificios
era la cosa que más ofrecían, quemándola en honor de sus ídolos”.
L. IV, c. XXII, pp. 116-117.